jueves, 24 de noviembre de 2011

Les Discrets.


Me encantaría ir escuchando esta canción en un coche descapotable, un modelo no demasiado nuevo ni demasiado viejo. De color rojizo. A una velocidad media por el Sur de Francia rodeado de campos verdes interminables, lejos de casa y cerca del mundo.
Con la persona que amo a mi lado, observando como el viento calido que anuncia la llegada del verano baila con su pelo y mueve mi camisa medio desabrochada.
Y ya está. Simplemente. Nada más.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Threads.


El camino de vuelta a casa fue una senda ciega y muda.
Las baldosas está vez se callaban lo que tenían que decir y ya no se movían más.
La realidad llamaba a la puerta de una manera cruel y despiadada. No había tiempo para perder la cabeza, todo estaba predispuesto para ser sentido en el terreno de la verdad; y, pese a todo, él no apartó la vista del suelo y afrontó lo que el mundo estaba dispuesto a decirle. Y así fue. Agachó la cabeza y asintió. El problema era solo suyo y el debía digerirlo.
Sigió a aquellas baldosas mal colocadas que indicaban el camino a casa, el único lugar donde podía estar seguro y donde nadie, excepto la música, le podría juzgar y dar consejos.
Lo de lamerse las heridas es algo que ya quedo atrás y ahora lo único que deseaba era meterse en su cama y desear que la noche pasase rápida, que el dolor se desvaneciese y que toda esa retahila de pensamientos idiotas escapase de su mente tal como llegaron, con la misma y pasmosa rapidez. Propagándose como un virus a traves de su mente. Recordándole de nuevo que estar vivo conlleva una serie de cosas, y entre las muchas es sentir, y nunca nadie dijo que fuera fácil. Duele.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Esta va por ti, post-rock.

Os juro que he intentado darle un significado a como esta música puede abrirse camino dentro de mi de una manera aun más sencilla que el mero y automático acto de respirar.
Cuando apareció por mi vida con la canción que os dejo más abajo recuerdo que me colapsé por completo. Me viene a la mente un flash-back y allí me veo, inmovil, bajando lentamente la pantalla del ordenador comprendiendo que sería pecado no disfrutar de aquel sonido que cuidadosamente entraba con semejante dulzura iluminándolo todo, comprendí al instante que debía prestarle la máxima atención al sonido que tiene el silencio.
Dejé que mis (por aquel entonces nuevos) auriculares me hablasen de lo que me preocupaba y me mostrasen un camino que a medida que transcurría la canción tornaba menos incierto y mucho, mucho más corto de lo que imaginaba.
Es cierto que aquel día descubrí que una parte de mi corazon se llenaba a medida que mis lágrimas afloraban de la manera más bonita que pueda recordar; fue un antes y un después mucho más importante de cuando comencé a descubrir la música que hasta entonces me gustaba y sigue gustando.
Esto fue algo más, una puerta, una invitación a soñar y a descubrir La Música, en general. La música y la cara oculta de la vida que sin duda me había ocultado yo mismo, y que desgraciadamente muchas veces me olvido de volver a alumbrar.
Pensé muchas veces en dedicarle una entrada al post-rock en mi blog pero al final por la desidía y por el reiterativo pensamiento de que ya me repetía en mi espacio personal lo dejé atrás. Pero al final me he decidido y me repita o no, esto yo lo tenía que cumplir. Para la tranquilidad de mi persona.
Con esto solo quiero invitaros a los que os pasais por aquí que le deis una escucha, no a todo el mundo le gusta. Soy de la firme creencia que esta música solo llena a un tipo de personas; he oido de todo: que es aburrida, que duerme, que deprime...
No podría describiros ni con todo el vocabulario del mundo las miles y una sensaciones que aporta el post-rock; una especie de gancho que rescata de los momentos oscuros y depende de qué canción aporta ese momento y estado de (como dice uno de mis filósofos favorito) lucidez depresiva, algo ni mucho menos relacionado con el termino propiamente dicho de la depresión.
Una toma de conciencia de la tamaña magnitud de todo lo que nos rodea, un: paro, respiro, y sigo caminando. Y todo de repente torna más sencillo.
Rescata, arropa y calienta. Te hace estremecer de pasión e incita a la introspección. Te enseña a sonreir y a disfrutar de los colores. Despiertas de un sueño que estás soñando despierto y simplemente comprendes y ves, con la curiosidad de un niño, del que le falta el hábito.
Esta entrada va dirigida entonces con la esperanza de que alguno de vosotros lo capteis y enchufeis vuestros auriculares al PC con la tranquilidad de que el viaje que vais a emprender esta exento de peligros y libre de dolor. Quizás os encontreis de bruces con vuestros recuerdos pero todo aflorará con tanta tranquilidad que ese nudo acabará por aflojarse. Quizás haya algún pequeño bache que no queríais encontrar o estaba oculto por el miedo pero repito, tendreis las armas para continuar caminando.
Sin más; disfrutad del que para mi es el grupo que realmente te hace comprender porque, a veces, hay explosiones en el cielo.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Firme.

Estelas de plata. Níveas ráfagas de luz en la montaña que respiraba. Enialis llegó lejos subiendo las escaleras de piedra blanquecina coloreada por la nieve.
Allí. Ahora. En medio de la garganta del mundo. Azotado por los elementos y La Diosa. Mas él estaba firme, había dejado el miedo atrás y parte de sus recuerdos quedaron gravados entre los rallos del sol del invierno y las huellas llenas de agua.
Ahora él tenía el control, por primera vez en mucho, mucho tiempo observaba maravillado que sus armas relucían y en su armadura reflejababa el mundo. Pero el de verdad, no el aderezado por su imaginación.
Había aprendido a discernir el filo de la realidad.
Cuando caía la nieve ya no se imaginaba más hogueras ni casas de piedra. Cuando caía la nieve salía de su cabaña a medio hacer y dejaba que escurriesen los copos en su cara. Se sentía vivo. Bien.
Aunque el frío acabase por hacer mella.
Aunque la montaña intentara devorarle.

sábado, 12 de noviembre de 2011

viernes, 4 de noviembre de 2011

Suspiros.


Fueron suspiros de soledad los que avivaron su mano a la luz de la luna desgastada por el agua.
Mientras aquel cigarro se consumía lentamente miles de ideas se apelotonaban en su mente.
Situaciones, imagenes, pensamientos, preocupaciones, obsesiones; un número que solo pretender contar generaba aun más angustía, un número que crecía y que intentar parar era tantear un pacto con la cordura.
Mientras los libros se resquebrajaban y las palabras caían a cuenta gotas entre sus dedos él se agarraba la cabeza con fuerza, como si con sus manos pudiese retener la inmensa presión que emanaba de sus sienes destrozándole su ánimo, menguándole sus fuerzas; arrastrando su alma a un pozo oscuro de cables de alta tensión y choque de ideas.
Intentaba bailar con el bolígrafo una coreografía muy estudiada de antemano que aliviaba su dolor de pecho si lograba concentrar toda su atención en aquel objeto de plástico barato pero esta vez los nervios ganaron la batalla y se le escapó de las manos.
Rodó y rodó el bolígrafo sobre su escritorio sorteando apuntes, lágrimas secas, garabatos fruto del aburrimiento y un par de pastillas donde residía su libertad para encontrar la salvación en el frío parquet.
El agua había ocultado la luna.