domingo, 30 de octubre de 2011

Explosiones en mi cielo.


Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren todo el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, mas otras apenas las vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.
Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero que nace del brote es nuestro papá y nuestra mamá, nos muestra lo que es la vida. Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros.
Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.
Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz.
Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces es llamado un amigo enamorado. Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies, cosquillitas a nuestro estómago, etc.
También existen aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca.
Hablando de cerca, no podemos olvidar a los amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre hoja y otra.
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones.
Pero lo que nos deja más felices es darnos cuenta que aquellas que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.

Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Hoy y siempre… simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevaron mucho, pero no habrá de los que no nos dejaran nada.
Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por causalidad.
-Jorge Luis Borges

viernes, 28 de octubre de 2011

Don't Think Twice, It's All Right.


Me sigue conmoviendo lo que me conmovió siempre.
Lo que hay de ternura, de bondad, de veracidad y sobre todo de generosidad, de magnanimidad en los seres humanos.
Mis amigos son invariablemente personas que solo tienen lo que han dado.
Cada vez me hago más ostra y me retiro más del mundo y solo trato con personas a las que pueda admirar y ya te digo... que admiro a las personas fundamentalmente por su capacidad para dar y por su economía en el pedir.
Amar la verdad es amar las cosas. Se suele suponer que las cosas deberian respetar a la verdad, y es lo contrario, la verdad es el estado de las cosas.
Cuanto más amas la verdad más amas la independiencia de las cosas.
Más amas el como van pasando, como van ocurriendo.
Querría ser recordado por el amor a la verdad.
Por el amor a lo que las cosas son.
Pero un ser que no está prescrito, sino que se va contruyendo ahí en el limite.
A partir del desequilibrio puro, precipicio, ahí delante.
Y sin embargo cuantos de nosotros se han inventado unas alas y surcan el aire para confort y orgullo de los demás...
-A. Escohotado

martes, 25 de octubre de 2011

Let the seasons begin; it rolls right on.


Movía de arriba a abajo su pie derecho, marcando los compases del sonido de la calle y dándole caladas al aire.
Era tal cual la escena de la típica película en la que te encuentras al típico personaje pensativo mientras el resto del mundo realiza sus quehaceres sin darle mayor importancia al punto clave de la historia.
La diferencia aquí estriba en que él no era vital en el desarrollo de la acción. No al menos en ese momento. No al menos en aquel lugar aderezado de luces anaranjadas y olor a mar.

sábado, 22 de octubre de 2011

Luz.


Enialis dejó la cunca vacía de brebaje encima de la mesa.
A medio camino entre la relajación y los nervios tentó en la oscuridad con sus manos un punto de apoyo y lo encontró en una pared de bambú que ahora semejaba algodón, adaptándose perfectamente a su espalda.
Acurrucado, sintiendo unas pequeñas oleadas de calor que iban en aumento comenzando en sus muslos y subiendo por la columna para finalizar en la nuca, abrió los ojos y escudriñó las tinieblas que aporta la noche sin luna.
El rumor del bosque era cercano y ya podía comenzar a escuchar el canto de las estrellas y las palabras del arrollo que descendía de la montaña.
Pequeños destellitos de luces, como si de cientos de luciérnagas hubiesen entrado en la cabaña, asaltaron su mirada. Magia y misterio a partes iguales se desplegaban ante él, abriéndole las puertas de un mundo apasionante y extraño, paralelo al cotidiano, donde hasta las leyes de la física carecían de valor.
El hombre viejo observaba sonriente desde el otro lado de la sala transmitiendo calidez y aprobación y cuando Enialis titubeó y le asaltaron sus demonios, sus miedos; él le agarró la mano y le acarició. Solo una simple palabra, susurrada en su oido bastó para desatar un mar de amor y comprensión que la lluvia trajo consigo, iniciándose así de nuevo el ciclo de la vida.
El eterno retorno de todas las cosas y la forma pura y nívea de la naturaleza ahora en comunión con cada célula pensante de su organismo.
Encontrando fuerzas en rincones iluminados consiguió levantarse y estirarse, sentir cada musculo de su cuerpo en movimiento y encaminarse a la salida de la cabaña.
El agua de la lluvia ondeaba en el arrollo y se unía en su sendero. Su pelo comenzó a refrecarse y todo aquel amor que ella le enviaba del cielo lo sintió en su piel, en su corazón ahora desbordado ante la salida de la luna, oculta timidamente entre las nubes.
Desbordado por unas lágrimas que ya no podía retener más se sentó en el barro y lo moldeó, jugó con él como el niño que ahora volvía a nacer ante la atenta mirada de su abuela que iluminaba todo su cielo. El hombre de dentro de la cabaña también salió fuera y se despidió de Enialis no sin antes darle un beso en la frente y decirle que lo había conseguido. Que donde él estaba sentado era su lugar. Frente a esa bella escultura de barro con forma de recuerdo. Cerca del arrollo y cerca de los bosques. Cerca de la luna y cerca de la lluvia.
Un lugar donde ella estaba cerca y lo observaba. Donde la vida era real y el amor existía de verdad.

miércoles, 19 de octubre de 2011

15-O


No eres solo tú, no soy solo yo; somos todos.

domingo, 16 de octubre de 2011

1999.


Ya no hay ganas de seguir el show ni de continuar fingiendo, sólo quiero ser espectador, relax, entertainment.
Me pregunto quién pensó el guión debe estar bastante enfermo.
Fue el estreno de un gran director, le caerán mil premios...

viernes, 14 de octubre de 2011

Siempre estaremos juntos.


Una tarde, cuando la abuela descansaba en el exterior de la casa, Malinalli se acercó en silencio y, sin hacer ruido, se puso muy cerca de su abuela. Traía un pequeño pájaro entre sus manos y le dijo:
—Mira abuela, ¿ves cómo sufre? La abuela le preguntó:
—¿Qué es lo que sufre?
—¿No lo ves? Lo traigo en mis manos y está herido, me gustaría curarlo.
—No, no lo veo, ¿de dónde está herido?
—De una de sus alas.
La abuela extendió las manos y Malinalli depositó en ellas la pequeña ave.
Para Malinalli fue toda una sorpresa darse cuenta de que su abuela trataba de descubrir a tientas el daño en el ala del pájaro.
—Citli, ¿cómo es que viéndolo todo, no ves nada? Si tus ojos no ven los colores, no ven mis ojos, no ven mi cara, no ven mis códices, ¿qué es lo que ven?
La abuela le contestó:
—Yo veo lo que está atrás de las cosas. No puedo ver tu cara, pero sé que eres hermosa; no puedo ver tu exterior, pero puedo percibir tu alma. Nunca he visto tus códices, pero los he visto a través de tus palabras. Puedo ver todas las cosas en las que creo. Puedo mirar el porqué estamos aquí y adonde iremos cuando dejemos de jugar.
Malinalli empezó a llorar en silencio y su abuela le preguntó:
—¿Porqué lloras?
Lloro porque veo que no necesitas los ojos para mirar ni para ser feliz —le respondió—, y lloro porque te quiero y no quiero que te vayas.
La abuela, con ternura, la tomó entre sus brazos y le dijo:
—Nunca me iré de ti. Cada vez que veas un ave volar, ahí estaré yo. En la forma de los árboles, ahí estaré yo. En las montañas, en los volcanes, en la milpa, estaré yo. Y, sobre todas las cosas, cada vez que llueva estaré cerca de ti. En la lluvia siempre estaremos juntas. Y no te preocupes por mí, yo me quedé ciega porque me molestaba que las formas me confundieran y no me dejaran ver su esencia. Yo me quedé ciega para regresar a la verdad. Fue una decisión mía y estoy feliz de ver lo que ahora veo.

miércoles, 12 de octubre de 2011

¡Pum!


Me siento protegido: me vigila mi abuelo, los niños soñadores siempre miran al cielo.
La vida va perdida, vivo en un agujero pero nunca estaré solo porque sé que te quiero.
Sé que te quiero aunque me sienta perdido si miro al pasado ya no estoy arrepentido.
Vivo mi vida buscando darle un sentido y algún momento vivido nunca jamás se me olvida.
Me merezco otra oportunidad. ¡Me doy otra oportunidad!
Everything's gonna be alright!

domingo, 9 de octubre de 2011

Shine.


De como la tormenta quedó atrás y como la oscuridad se apagó.
Como la luz brilla con toques de psicodelia. Es posible volar estando despierto.
Es posible soñar con los ojos abiertos.
Si alguna vez la realidad ha iluminado tanto es en este mismo instante.

''On the wings of the night
As the daytime is stirring
Where the speechless unite
In a silent accord
Using words you will find are strange
And mesmerised as they light the flame
Feel the new wind of change
On the wings of the night''