domingo, 26 de junio de 2011

[En casa]


Aquel sentimiento era real, no era fruto de ningún sueño ni de una de esas pesadillas que no te dejan dormir por muy cansado que estés; era algo que me recorría de una manera diferente a todo lo que he podido sentir jamás.
A medida que se iba acercando el momento della partenza me imaginaba siempre que me iba a la cama mientras "respiraba por primera vez despues del coma" como seria una verdadera despedida. Ahora que siento que verdaderamente he abierto los ojos tras un largo sueño sé lo que es.
Una nueva sensación, una nueva perspectiva de ver las cosas después de decir adiós a las personas mas increíbles que han pasado por mi vida y lo han cambiado todo en tan poco tiempo.
Hubo lagrimas tristes acompañadas de sonrisas, corazones que bombeaban al mismo tiempo en esa perfecta armonía que hemos ido mimando, trabajando en ella durante todo un año mediante todos esos momentos que forman ahora parte de mis retinas y de ese corazón que se resiste a latir desamcopasado; compartir todo lo que nuestros corazones son capaces y han aprendido a dar.
Todo aun es demasiado reciente y atrás va quedando Italia y con ella una parte de mi alma ligada a cada lugar que he visitado, a las personas que ahora leéis esto y esbozáis una sonrisa, a todos esos momentos enmarcados en el tiempo y que recordaremos con la alegría y la ilusión que da el ser consciente de haber vivido algo tan real y lleno de amor como ha sido este precioso año de Erasmus. No se a ciencia cierta aun que ha cambiado, necesitare mi tiempo para ir digiriendo todo esto ya que ahora me siento superado por un año que se me ha hecho pequeño pero que lo veo lleno de inmensidad.
He aprendido a quererme como nunca imaginé y gracias a ello puedo compartirlo con toda la gente que esta ahí.
A sentir amor por la amistad, a cuidar la vida de la gente cercana de una manera que antes no me hubiera planteado.
Compartir es lo mas precioso que tenemos las personas. Y vosotros, y tu, Italia; me habéis enseñado a amar, así de simple así de complejo, amar la vida. A nunca estar vacío ni sentirme solo. A ser fuerte y realmente ser consciente de que las cosas realmente tienen el valor que nosotros queramos darle. Y este año, desde luego, vale mas que toda una vida y un universo lleno de estrellas.
Suerte a cada uno en vuestro nuevo camino.
Nos veremos pronto.

martes, 21 de junio de 2011

[It's times like these you learn to live again]


Los dos permanecimos en silencio.
Dejando a nuestros sentidos libres, totalmente sensibilizados.
Disfrutamos del sonido que otorga la tranquilidad.
El sonido que teje el mundo; una maravillosa sinfonía con un elevado director que, sonriente, dirigía su batuta moviendo todos aquellos hilos a las que decidió darles un significado mayor que al resto de la creación.
Fijándose en nosotros, en aquel instante, en nuestra respiración, en todas aquellas estrellas en perfecta comunión como las piezas de un puzzle perfecto en el que todo encaja de una manera milimetrada. Allí estaba la belleza del mundo en su complejidad, vista desde arriba, fuera de mi ego al que esta vez no lo dejé entrar en el mundo que me disponía a crear, dejándolo lejos, cada vez más lejos que la anterior vez.
Allí, perdidos en medio de la Umbria vislumbré mi casa, el puerto de mi ciudad.
Solo debía concentrarme en un punto, creer lo que estaba viendo et voilà, allí estaba. Que sensación más pura... si cerraba los ojos, el sonido del viento lo transformaba en el sonido del mar. Las luces de Asis en las lejanía, tejían las pequeñas casas a los pies de la costa de Oleiros que se ve desde allí, las nubes oscuras mezcladas con el aire caliente eran las montañas.
Y las estrellas, siempre las mismas, observaban desde arriba, brillando más que nunca mezcladas con la luz de una luna que cegaba, reflejandose en aquel mar que construí con mi imaginación.
Se lo expliqué a él, le dije lo que estaba viendo y lo entendió a la perfección, lo que hacía cinco minutos atrás solo eran risas ahora se convirtió en una empatía perfecta que no paraba de crecer; estaba conmigo, en casa, en el hogar que este Sábado volveré a ver y sentir.
Sin tener que imaginarlo. Este Sábado llego a casa lleno de recuerdos, lágrimas y sonrisas.
Este Sábado nos veremos de nuevo y compartiremos nuestras vivencias en la mesas de siempre. Todos juntos.

lunes, 13 de junio de 2011

[Vida]


Creo que existir trata de eso. Tantas realidades distintas que solo puedes vivir una, vivir es un sueño, a veces hay sueños que te gustan tanto que intentas retomarlos la siguiente vez que te quedas dormido, si lo haces varias veces acaba siendo un hábito y sueñas siempre con lo mismo. Ahora imagina que soñar es la realidad y la realidad los sueños. Imagina que de todas las realidades elegiste esta y fuiste añadiéndole cosas, haciéndola más compleja, envejeciendo en ella, viviéndola, mira todo lo que hay alrededor tuyo, todo se parece a ti, hecho de la misma manera y, aparentemente, aislado en un universo vacío… Obsérvate interactuando con otros que eligieron la misma realidad, que se parecen tanto a ti, que evolucionaron de la misma manera y sienten lo mismo que tú, la realidad menos vacía que pudiste encontrar.
Te has quedado en esta porción, cada noche echas un vistazo a todo y cada mañana vuelves a este pequeño cubículo, aquí donde has sentido amor hacia alguien, donde el más estúpido detalle te hace aferrarte a la vida, porque morir es rendirse. Al final todos nos rendimos, bien por dolor o bien porque el sueño ha envejecido tanto, se ha hecho tan insostenible que elegimos no luchar más por sostenerlo.
Sé que elegí este momento, esta vida, esta realidad y este segundo, elegí tomar esto un día más, una vez más, un sueño más de esta vida, abrazar a mis padres una vez más, beberme otra botella, echar otro polvo, querer a alguien sin límites y sin miedo a equivocarme y equivocarme otra vez, no sé qué haré cuando haya muerto, no sé si volveré aquí, aunque todo el dolor que he sentido en esta vida se ve recompensado por lo mucho que quiero a algunas personas, lo suficiente como para elegirla por encima de todas, esta realidad tiene el dolor más justificado, y ahora estoy vivo, es lo único que importa.

sábado, 11 de junio de 2011

martes, 7 de junio de 2011

[Memoria de la noche]

Demasiado triste para articular palabras.
Demasiadas lágrimas para poder observar.
Gracias.

domingo, 5 de junio de 2011

[Hijo de las estrellas]


Floto en el mar de estrellas alejándome de la costa.
Me perderé en el sueño cuando lleguen los días oscuros pero haré que el tiempo retroceda y las estrellas vuelvan a brillar.
Prenderé el cielo de noches de brillante carmesí y juntas, brillarán eternamente.
Con brillantes colores plateados, brillarán eternamente.

miércoles, 1 de junio de 2011

[Tiempo]

El corazón se movía a cien por hora.
Durante unos segundos pensé que alguién lo estaba agitando, que una fuerza externa a esta vida lo quería para sí.
No sé de que manera. Jamás había sentido algo parecido.
El bello erizado de aquella manera, el bombeo tan potente materializado en gotas de sudor y lágrimas. En un ansia creciente por una parte y una paz indescriptible por otra.
La sentí a ella. Noté su respiración a traves de las nubes y como había estado pendiente de mi durante toda aquella importante conversación. Sonriendo, mirándome con la sinceridad que siempre le caracterizó, defendiéndome.
Quizás simplemente era una señal que decía algo como: ''debes hacer algo, despierta''; o tal vez fue la reacción de mi cerebro ante tanta información sorprendente; ante semejante conexión entre él y yo.
En aquel amigo italiano que ahora me habría su alma mostrándome que los sentimientos no tienen idiomas ni culturas.
Me deje llevar por sus palabras y por toda la sabiduría que aporta una relación humana tan fuerte como la que estábamos ganando en cada segundo que transcurría; en un momento que parecía no tener tiempo pero en el que estaban sucediendo mil cosas a nuestro alrededor incluso más allá del muro del sueño.
Todo en orden, en perfecta sintonía, como las frases que se suceden unas tras otras en el más fascinante de los libros.
Cuando sus labios se apagaron fue tal la corriente de energía en la que me vi envuelto que necesité mi tiempo, ese momento mío para digerir cosas impensables hasta aquel entonces.
Y todo ha vuelto a cambiar, otra vez.