viernes, 27 de mayo de 2011

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Los teclados de Manzarek volvieron a sumirme en un estado catártico mientras observaba todo aquel paisaje de sobra conocido pero siempre misterioso.
Los colores de la puesta de sol volvieron a mezclarse de mil y una formas diferentes mientras apuraba las caladas de aquel ultimo cigarro que ahora se consumía entre mis manos como mis ansias de seguir conociéndome.
A mi memoria volvieron esos recuerdos de la adolescencia que todos hemos pasado.
Con esas crisis de identidad apelotonadas como un nudo que se iban desaciendo a medida que iba dando pasos en la rueda del tiempo y que, ahora, parece que de nuevo han vuelto a mi dejándome bastante más confundido que los primeros meses que comenzaba a caminar por este bello pais.
Ahora, allí, solo.
Sin más compañía que la musica de los Doors y una botella de vino, extrañado observaba aquella puesta de sol como si fuera la primera vez en toda mi vida que estuviese viendo una. Y es cierto, era fascinante.
Mi mente intentaba ordenar reticente todos los sentimientos que ahora emanaban de lugares de fácil acceso dentro de mi alma mientras la voz de Jim hacía las veces de chamán y guía.
Preguntas que suponía que tenían que surgir a medida que este año intenso llegaba a su fin.
Y como bien intuía hace un año; por propio sentido común, allí estaban ahora. Poniendo patas para arriba mi autoestima y todas esas cosas relacionadas con ese: como quiero ser.
Nunca se dejará de crecer y nunca se dejará de morir, es cierto; ahora mismo mil cosas que antes importaban ahora ya no tenían ningún significado para mi y otras, banalidades que antaño no hubiera ni imaginado, se presentaban puras y claras delante de mi mente quizás dando pequeños matices y acercando mi espíritu a ese yo quiero ser así.
Como siempre, la teoría es fácil, complicada es ponerla a la práctica.
Pero sí, he ido empezando de cero no se en que momento, sin proponérmelo si quiera.
El instinto más ánimal del hombre me ha ido guiando en una cruzada conmigo mismo y con un entorno que ahora mismo sé más o menos analizar sin mentirme demasiado.
He ido rehaciendo mi vida sin darme cuenta, mi ego se destruye a pasos agigantados y solo una leve sensacion de paz poco a poco se funde en una melodía que cada vez me trasporta a un lugar más mágico: la temida y esperada vuelta a casa.

PD: De algo si que me engaño, esto no está cerrado por tranquilidad. No existe.

jueves, 26 de mayo de 2011

[Cerrado por tranquilidad]

Es de las pocas veces en mi vida que me alegro de no estar inspirado para escribir absolutamente nada.
Se acerca el verano y la verdad es que aquí en Perugia el calor pega duro.
Son buenas fechas para aprovechar en casa estudiando y tomarse algo en nuestra querida piazza cuando cae el sol.
Suerte en esta época de exámenes que se nos echa encima :D

sábado, 21 de mayo de 2011

[La muerte del ego]

Me siento asombrado continuamente por la gente que viene a mí y que me dice que teme al amor. ¿De dónde proviene este temor al amor?
Se debe a que cuando realmente amas a alguien tu ego empieza a desaparecer y a fundirse. No puedes amar con el ego, el ego se convierte en la barrera. Y cuando quieres destruir la barrera, el ego te dice, «Esto se convertirá en una muerte, ¡cuidado!»
La muerte del ego no es tu muerte. La muerte del ego es en realidad tu posibilidad de vida. El ego es simplemente una cáscara sin vida a tu alrededor. Tiene que ser hecha pedazos y tirada. Surge de forma natural, del mismo modo que cuando un transeúnte pasa, el polvo se deposita sobre sus ropas, sobre su cuerpo y ha de darse un baño para limpiarse de ese polvo.
Al movernos en el tiempo, el polvo de las experiencias, del conocimiento, de la vida vivida, del pasado, se acumula. Ese polvo se convierte en tu ego. Al acumularse, se convierte en una cáscara que ha de ser rota y tirada. Uno se ha de bañar continuamente, cada día, de hecho, a cada instante, de forma que esta cáscara nunca se convierta en una prisión. El ego teme al amor porque en el amor la vida alcanza una culminación. Pero siempre que hay una culminación de la vida también hay una culminación de la muerte. Van de la mano.
-Osho, un místico oriental contemporáneo.

jueves, 19 de mayo de 2011

[No era el final]


El sol despuntaba en el horizonte.
Pequeñas estrellas parpadeaban sobre sus cabezas.
Juntos, unidos por el alma, por la unión pura y sincera que da el universo cuando sonríe corrían sin parar por aquella inmensa y colorida playa empapada de acantilados blancos. Con toda esa sensación que solo da el agua de mar cuando roza tu piel.
El corazón acelerado batía fuertemente superando incluso sus propias barreras. Todos los recuerdos que los tenían en un silencio ahora envuelto en polvos de estrellas.
Era el final de un tunel desconcierto, una carretera de esperanzas y nostalgia pisada por nosotros mismos rumbo a la eternidad del pensamiento y la claridad de todas las ideas.
No había momento de pararse en toda aquella maraña de sentimientos perfectos, de esos que te erizan el bello del cuerpo y te sacuden de energia llena de sonrisas.
El final desde luego solo era un nuevo comienzo.

miércoles, 18 de mayo de 2011

[Experiencias]

Fue en aquel momento cuando entendí que tenía el cielo y el infierno a cada lado y que yo estaba en medio.
En el "camino de mi vida'' porque aun estaba vivo, sentía mi respiración a cada segundo que transcurría.
Me percaté que todo aquello era como las piezas de un puzzle desordenado y que iba encanjando unas con otras y cada vez todo cobraba un sentido más y más fuerte.
Y finalmente, comprendí.

martes, 17 de mayo de 2011

[Sigur Ros || Selárdalur]

Viajando a través del tiempo. Perdiéndome en rincones de mi mismo que nunca había conseguido encontrar.
Esto es impresionante...
Es música y alma a partes iguales.

lunes, 16 de mayo de 2011

[Nuestro último gran viaje: Sicilia]


Esta vez lo inevitable fue cayendo por su propio peso dentro de mi consciencia.
La oscuridad al final de este pequeño y precioso túnel que todos hemos vivido a lo largo de un año llega a su fin, y con su final (para mi, desde luego, materializado en este último viaje a Sicilia todos juntos) la verdadera realidad de las que muchos nos hemos alejados y otros no.
Mientras sonaban canciones sureñas por el reproductor del coche que nos permitió ver la belleza de Sicilia en todo su esplendor; desde campos verdes como la bella Irlanda, bosques inmensos de eucaliptos como mi amada Galicia y paisajes envueltos en un corazón acelerado que se enamoró de la puesta de sol mezclada con el agua azul turquesa y acantilados blancos en mi mente, solo aparecía una palabra que se repetía una y otra vez como la cantidad de recuerdos que me asaltaron y latidos de mi corazón acelerado en scala dei turchi viendo el tramonto: Gracias.
Cuando reposaba viendo el mar después de una buena comilona a la Siciliana sintiendo todos esos granitos de arena entre los dedos de los pies o veía como un niño de ocho años montando en una antigua baratija a la que podría llamar moto robar una manzana en el mercado de Palermo, la palabra gracias aparecía en todo su esplendor.
El paso del tiempo y con él todas las experiencias que la vida puede brindarte en mayor o menor medida unido a la curiosidad por las cosas nuevas han ido cambiado la idea y la concepción que hasta hace poco tenía del mundo y de todo lo que mis ojos pueden y podían abarcar.
Donde hace unos meses observaba caras que empezaba a conocer, ahora, con el paso del tiempo, observo detalles preciosos de un inmenso cuadro que he ido pintando con mis acciones a lo largo de este bello periodo llamado Erasmus. Algunos detalles resaltan más que otros, hay imperfecciones también, otras pinceladas podrían haber salido de la mano del mismísimo Van Gogh; lo que está claro es que sin esos pequeños detalles unidos a un paisaje de ensueño mi vida no tendría el sentido que ahora tiene y las lágrimas puras y vivas que derramaré en mi vejez recordando este bello periodo de mi existencia no podrían rememorar lo bello que fue ser joven y lo bonito que fue soñar despierto.
En este mismo instante, con el tiempo detenido para mi, con las lágrimas de un chico de 21 años que acaba de asentarse de un viaje increíble en mi otra casa que ha nacido aquí en Italia, vuelvo a decir con sonrisa sincera: gracias.
Dentro de toda la maraña de sentimientos que se apelotonan en un corazón que no da más abasto con tanto sentir y con un año que ha transcurrido quizás como no quería en todos los aspectos pero que en conjunto hacen de mi la persona que ahora soy y de la que me siento cómodo y feliz no puedo sino reafirmar por milésima vez lo feliz que es estar vivo y ser consciente de ello.

domingo, 8 de mayo de 2011

sábado, 7 de mayo de 2011

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La tierra gira.
El mundo cambia.
Gira.
Y cada vez que el sol y la luna se tocan... normalmente hay algo que cambia.
Dicen que el destino es como un rotor girando incansablemente.
Mientras que nosotros somos simples granos de arena, desmenuzados por el mecanismo.
Sin posibilidad de aspirar a nada.
Simplemente quiero fuerza.
Si por mucho que extienda mi mano no puedo protegerlos...
Quiero la fuerza que me permita sujetar la espada.
El poder aplastar al destino.
Como una espada que golpea al caer.

miércoles, 4 de mayo de 2011

[De nuevo en Italia]


Esa sensación de estar y no estar a la vez al principio incomoda.
La "morriña", el apego por la tierra, todos esos sentimientos inevitables de tristeza y melancolía al dejar el lugar donde al fin y al cabo uno se ha criado es sin lugar a dudas un sentimiento muy humano.
Entre tanto viaje y tantas sensaciones nuevas se adquiere una mentalidad diferente, mas abierta al mundo y desde luego, un autocontrol, una perdida de miedo al abandonar la tierra natal. A emprender un viaje.
A ese "¿seguirán ahí cuando yo llegue?".
Nunca he dudado de mi familia y amigos, aun cuando por circunstancias de la vida han aparecido en alguna ocasión razones mas que suficientes para hacerlo he creído que todo se puede perdonar, que no solo existe una oportunidad, sino muchas. Al fin y al cabo yo también he fallado.
Por una parte aprendí una lección: hay cosas perdonables por el simple echo de mantener una relación pura y sana de lo que es y debe ser la amistad, ese nuevo concepto que nunca comprendí en su totalidad hasta este año.
He conocido mucha gente nueva y si, a base de desilusiones, meteduras de pata, caminos a medio recorrer y sentimientos contradictorios que no correspondían con el corazón he aprendido la lección y dejé de autoengañarme.
Y es que un amigo no juzga, un amigo aconseja. Un amigo guía, no traiciona. Con esta pequeña reflexión a modo de presentacion de lo que ahora escribo no hago sino mas que reafirmar que estas cortas dos semanas en las que la Galicia que tanto quiero y me ha arropado otra vez, aceptando mis idas y venidas, han sido maravillosas. Entre reencuentros muy esperados envueltos en abrazos y lagrimas derramadas por quien ya no está, en medio de charlas alejadas de lo mundano y noches en las que he disfrutado como si fuera mi ultimo día en este mundo que cada vez me sorprende mas me he vuelto a encontrar; y no solo conmigo mismo, sino también con mis amigos, los que siempre han estado ahí y me han aconsejado para lo bueno y la malo.
Días de plena intensidad que nunca jamás pensaría tener.
Y es que el Erasmus que ahora se acaba comienzo a entenderlo de verdad, va mucho mas allá de lugares, fiestas y libertad. De aviones "low cost" que cruzan montañas descubriendo ilusiones. Esto habla de lazos humanos, de amistades que lo cambian todo surgiendo de un mar de nubes, momentos de claridad y de experiencias de vida que te ayudan a sonreír al volver a casa, al encontrarte con todos esos viejos y no tan viejos amigos que ahora son una parte mas de ti. Te hace fuerte y sobre todo humano, muy humano.
Ahora mismo acabo de dejar atrás las Baleares vistas desde el aire y veo a mi padre dormir a mi lado; no puedo sino sonreír.
No hace ni unas horas que he salido de casa y se que de una manera u otra estáis conmigo aquí.
Ayer estaba triste pensando en volver a volar y dejar el sonido del mar atrás otra vez, pero hoy todo se ve diferente. Tengo el agua aun bajo mis pies y mi cabeza cada vez mas centrada, no es el Atlantico pero como dicen en mi tierra "que se lle vai facer".
Disfrutad como nunca de la vida que desde aquí arriba veo y puedo analizar en toda su plenitud.
Os quiero un montonazo.
Nos vemos en dos meses.

martes, 3 de mayo de 2011

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Hubo un tiempo en el que "era", y mi vida se rigió por como era yo y por como era el mundo, pero, sin embargo, quise desvincularme de esas cadenas que suponía ser y tratar de permanecer como la estatua de un antiguo héroe. Fue entonces cuando quise "estar", dejándome mecer por el devenir del cosmos, y ciertamente, fuí así feliz durante mucho tiempo. No obstante, el devenir no me tenía en cuenta, yo estaba, pero no era nada, no había nada sobre el que sostenerse ninguna realidad. Perdí mi significado, mi esencia, ya nada importaba, y el devenir en su basto flujo me hizo contadas veces golpearme contra las rocas y girar en sus remolinos, hasta que acabé en el mar. Allí estaba yo, como una gota entre tantas otras: Se podía decir que estaba, pero ya no era nada. Entonces comprendí que el "ser" y el "estar" son facultades humanas, facultades vivas de seres vivos, y, si quería ser feliz no debería renunciar a ninguna de ellas.