sábado, 30 de abril de 2011

[Amistad]

No sé en que momento ocurrió. En que milésima de segundo todo tornó diferente y la paz más absoluta que he sentido jamás se apoderó de mi y de mi grupo de amigos.
Ayer fue uno de esos días que sabes, que eres consciente que cada segundo es un milagro.
El sentimiento de unidad, de una alegría contagiada de los unos a los otros. La tranquilidad de saber que todo está bien. Que no hay razón para temer ningún futuro.
Creo que si esta nueva etapa que comienza para todos nosotros tuviera un silbato de salida elegiría la tarde-noche de ayer.
Brindo por vosotros y por el momento exacto del camino en el que nos encontramos.
En ese mismísimo instante en el que supimos que ni la peor de las tempestades podría con una amistad mucho más épica desde luego que los Dioses Asgardianos.

martes, 26 de abril de 2011

[.]


Nunca una noche venció a un amanecer.

lunes, 25 de abril de 2011

[El pasado nunca estuvo tan atrás]

Envuelto en sudor y lágrimas, mirando a todo aquel vacío que semejaba una puerta a la inmensidad de la oscuridad.
Todo aquel barranco no rascaba el agua de mar; sino una profundidad que no sabría describir con palabras; estaban allí, cayéndose todos mis recuerdos, bajaban levitando muy lentamente, en procesión para no volver jamás.
Todos aquellos recuerdos iban acompañados de unas lágrimas que nunca jamás volverían a ver la luz del sol.
Unas lágrimas que se quedarían encerradas en la oscuridad de mi alma, al fin cicatrizada de todas las heridas que los fallos personales, la incertidumbre del niño que se hace hombre y todas esas cosas que nos ciegan sin nosotros saberlo nos provocan sentimientos contradictorios y fallos humanos. Y el que siente, el que está vivo; también sufre de verdad.
Realmente costó sudor y esfuerzo.
Saber que el tiempo dicen que es la mejor medicina y el dolor de sentir pasar las agujas del reloj y tu sentirte igual de solo y confundido mata, desgasta.
Pero todo eso quedó atrás, al fin.
Ahora solo miro hacia arriba, hacia ese cielo envuelto en nubes claras, un sol cegador, y un sonido lejano proveniente de las estrellas.
Brindo por lo que quedó atrás. Sonrío por lo que viene en el futuro. Y desde luego, amo lo que existe en el presente.

domingo, 24 de abril de 2011

[En un mar de estrellas]

Elevado.
Jugando con las estrellas más allá del muro del sueño.
Allí permanecí mucho tiempo. Dejándome llevar por las corrientes de nuestras almas. Maravillado por el mundo sin el velo; sin todas aquellas barreras que fueron cayendo por la acción del descubrimiento.
De un ''comienzo de cero'' sintiendo mi propio pensamiento.
Bastaba cerrar los ojos para poder ser libre, para escuchar su voz entre la inmensidad de la multitud, sentirme especial entre las 7.000.000.000 de personas que poblamos el planeta.
Y todo tornó diferente, las luces eran más fuertes y su presencia no era un sueño.
Volví a casa, ahora sí. Al fin estoy aquí.
Vivo.

sábado, 16 de abril de 2011

[Lo que hay detrás]

Era él. O eso creía.
Distraído observaba el prado y lo que había más allá de la verja.
El viento no soplaba demasiado fuerte ni demasiado suave.
Me había dicho que le encantaba que soplase así; también recuerdo el día que me dijo lo mucho que le gustaba este lugar.
Rodeado de todo ese verde tan intenso y el sonido mágico que desprendía el agua del mar.
Lo que había tras la verja es curioso, nunca me lo explicó del todo bien.
Siempre fantaseaba con cruzarla, con ir hacia aquella luz que se entreveía por el final y traspasarla. Correr y tener la capacidad envidiable del poder mirar atrás y solo sonreír.
Solo de pensar en aquellas conversaciones me dan ganas de llorar. Cuando hablaba podía estar mirándolo durante horas fijándome en el movimiento de sus labios y sus manos mientras explicaba con la falta de hábito de un crío todo lo que se imaginaba que había tras esa verja de madera a medio camino entre lo viejo y lo nuevo.
La verdad, mirándola detenidamente no decía demasiado. Semejaba a esas verjas que tenían esas casas en las que sueñas cuando eres un adolescente; quitando eso no tenía nada más que decir.
Pero lo curioso de todo es que una vez allí y viendo lo que hay más allá de ella no estoy sorprendido.
Tenía que ser así, otro paso más.

martes, 12 de abril de 2011

[Bélgica y Holanda; el camino a uno mismo]

Se dice que una imagen vale más que mil palabras.
Es cierto, aunque no siempre; a veces capturar algo con una camara fotográfica puede ser la puerta inmediata a ese momento vivido en el papel.
Casi si uno se concentra en la fotografía puede sentir incluso la brisa del momento. Los sentimientos nacen de nuevo y florecen en uno mismo.
En mi último viaje a Bélgica y Holanda he comprobado que aunque a veces la fotografía, junto con la música son las artes más bonitas del mundo para mi (tristemente de la primera poco sé pero pondré remedio cuanto antes sea posible) a veces solo basta una vivencia fuerte, algo que cambia todo por dentro para tirar por tierra la supuesta afirmación con la que empecé esta entrada y una imagen solamente no podría revivir con la misma intensidad que con el fuerte y extraño sentimiento del que ahora escribo. El alma entra en acción.
Hay instantes que te encuentran a ti cuando menos te lo esperas, quizás en medio de una intensa busqueda personal de respuestas a preguntas que no la tienen y que nunca aparecían y es el alma quien captura ese momento aderezándolo de la manera más bella posible.
Nacen sin más, en el momento indicado en el lugar indicado. Como estrellas fugaces, vienen, iluminan, se van, e inundan absolutamente todo de luz y de cambios.
Todo ello apareció enmarcado en medio de un paraje de cuento, a la sombra de una bella iglesia rodeada de un lago de belleza indescriptible y no más de diez casas holandesas que, tranquilas, observaban a aquellos dos amigos que emprendieron un viaje a ellos mismos sin saberlo. Allí, en medio de verdes campos y la tranquilidad de la naturaleza, viajando y descubriendo mundo.
Reafirmo que este ha sido el mejor viaje de mi vida. Y desde luego me he dado cuenta de que un viaje tiene dos vertientes, una el descubrimiento exterior, visual y cultural, y otra, esa nueva parte desconocida en grado sumo, el interior, toda esa parte introspectiva que te ayuda a cambiar y poco a poco, crecer como persona adulta y ver el mundo con otros ojos distintos, con toda esa experiencia de la que nuestros padres nos han hablado una y otra vez.
Atrás han quedado ya los molinos con sus aspas apuntando al cielo, las pesadas bicicletas holandesas a las que basta solo un día para enamorarse de ellas y llorar cuando se devuelven en el puesto de alquiler, la calma y tranquilidad de las pequeñas y bellas casas dando de beber al agua de los canales, el delicioso sabor de unas buenas ''frites'' belgas, momentos de reflexión en los mejores coffeshop de Amsterdam y Rotterdam y sobre todo, las risas, el aprendizaje y la pureza de la amistad plena y sincera que sin pensarlo apareció aquí, en esta locura llamada Erasmus que cada vez torna más y más perfecta.
Nos leemos.

viernes, 1 de abril de 2011

[Observando el mar]

La lógica me decia que no volvería a ver este lugar de nuevo y eso es lo que hice, sobreviví, seguí respirando. Y un día esa lógica resulto estar equivocada porque la marea trajo una vela con que navegar. Y aquí estoy, de vuelta, en Memphis, hablando contigo, tengo hielo en mi vaso... Y he vuelto a perderla otra vez, estoy muy triste por no tener a Kelly pero me alegro de que estuviera conmigo en aquella isla. Y ahora se lo que debo hacer, seguir respirando, porque mañana volverá a amanecer y quien sabe que traerá la marea.