viernes, 24 de septiembre de 2010

[Siento]

Veo escapar el humo de mi boca y me entretengo al verlo jugar. Formando formas que se van perdiendo, poco a poco.
Las oleadas de calma y calor no tardan en llegar, recorriendo mi cuerpo cada vez más deprisa, dejándome estancado en la silla, listo para volar a algún lejano lugar donde nadie pueda hacerme daño.
Mientras progresivamente el bello de mi cuerpo comienza a erizarse cierro los ojos y disfruto de la sensación que da alejarse de la normalidad para adentrarse en un terreno desconocido donde los sentidos se disparan. Llevándote a la deriva, a bellos parajes bañados por el sol, la calma y la melancolía.
A playas de arena infinita y blanquecina adornadas por unas olas juguetonas que asemejan a lo que yo creo que es la vida. A un cielo sin nubes oscuras y de enormidad absoluta donde puedo ver más allá de mi mismo.
El agua es limpia, tan transparente que no deja ver mi reflejo en el mar. En este lugar el sol no muestra mi sombra. Ella se queda aguardando en algún lugar dispuesta a hacerme sufrir, se maldice al no poder llegar a este reino que construí a base sueños e imaginación. Y desaparece.
Durante mucho tiempo simplemente me limito a sentarme en la arena y ver el horizonte, veo mi niñez pasando deprisa, todas aquellas cosas que me han hecho ser el que soy: los tristes momentos en los que las lágrimas eran parte de mí. Los buenos, aquellos donde reside mi alma, donde encontré el lugar para reposar y estar tranquilo.
Siento amor más nadie está conmigo allí ahora, oigo el sonido de mi corazón latiendo deprisa, llorando fuerte por hacerse escuchar, más lo consigue mientras me acomodo aun más entre la arena y veo más allá del horizonte y las estrellas. Un mundo nuevo y bello donde Enialis me espera.
Y poco a poco todo empieza a desmoronarse mientras un bello sonido de piano se escucha por toda la playa. Sus aguas tornan negras y en el cielo ya no hay estrellas.
Mi sombra vuelve a ser mi compañera y cuando quiero darme cuenta, de nuevo estoy en la silla de la habitación acunado por la música y unas nubes afuera que quieren descargar tristeza.

jueves, 23 de septiembre de 2010

[Vivo]

Se puede volver a empezar.
Claro que todo el mundo puede hacerlo.
Las noches en vela se terminan. Las lágrimas van dejando de caer poco a poco. El miedo a encontrarse disminuye.
Su recuerdo se divide en dos partes: en una de ellas solo guardas los buenos momentos, los que te han hecho cambiar y te han ayudado a crecer, a compartir.
Piensas que ella hará lo mismo, eso intentas creer, y si no lo hace ya no importa.
Los malos perduran mucho tiempo y al principio se materializan en forma de rabia, en comportamientos que uno jamás tendría; en tardes de Domingo en las que juras cambiar de vida, volver a empezar.
En mañanas de Lunes en las que la realidad llama a tu puerta y te recuerda que la respuesta a cambiar, a ser fuerte, está nada más y nada menos que en ti mismo.
Que siempre la has tenido y nunca te has dado cuenta de que podías superarte.
Son dos Lunes los que he contado lejos de casa. Separado del calor de la gente de siempre y renovado por el calor de los que acaban de llegar.
Dos Lunes en los que he aprendido más cosas que en casi dos años de mi vida y que, gracias a todas esas cosas estoy aprendiendo a ser mejor, a saber hasta dónde puedo llegar.
A formar un camino, a acostumbrarme a despertarme solo por las mañanas y no pensar sino en que nuevo secreto me estará aguardando en el día que comienza.
Es desalentador al principio rehacer toda una vida de rutinas y de bonitas costumbres, de grandes momentos y de otros no tan grandes. De una pasión descontrolada que ha ido gastándome, cegándome sin darme cuenta durante mucho tiempo.
Aunque cuando la tempestad comienza a calmarse, uno se da cuenta de lo bonito que puede ser vivir una vida que gire en torno al azar y a la amistad, a las nuevas cosas.
Una vida más tranquila que no recordaba y que ahora llama a mi puerta ofreciéndome muchas cosas sin decirme cuales son…

lunes, 20 de septiembre de 2010

[Un poquito de Historia]

Ciao ragazzi!
Aquí estoy de nuevo para explicaros e informaros un poquito más de como es la vida aquí en Perugia.
Ayer, por primera vez desde que llegué aquí me puse serio y decidí leerme la historia de Perugia de una manera más o menos intensa para luego, con la ayuda de Ismael (el chico Gaditano que también estudia Historia) explicar un poco a la gente maravillosa que he conocido aquí como es la ciudad en la que hemos elegido estar un año entero de Erasmus.La ciudad está arrellanada sobre dos colinas, la Colina del Sole y la de Landoni.
En su punto más elevado, Porta Sole (cuya altitud es de unos 490 metros sobre el nivel del mar) se encuentra la parte más antigua de Perugia, parcialmente rodeada por dos líneas de murallas: las de orígen etrusco y las medievales.
El resto de la ciudad se desarrolla alrededor, en descenso, en perfecto equilibrio y orden cronológico hasta llegar a la parte más llana, el Pian de Massiano, que se encuentra a unos 275 metros de altura sobre el nivel del mar, por lo que su observación desde la distancia constituye una obra de arte en sí misma. Es como si su antiquísimo trazado se hubiera realizado ante el presagio de que, en el siglo XVI, la mirada genial del Perugino se fuera a posar en ella, para inspirarse, después, en la perfección de sus formas.
Cinco de sus barrios están rodeados por los restos de las murallas etruscas, compuestas por grandiosos baluartes construidos, en el III a.C., con piedras descomunales y casi exactas entre sí, y con siete impresionantes puertas de acceso a la que entonces fuera una importantísima ciudadela militar de Etruria.
Quiere decirse que cuando Roma aún no se había terminado de esbozar, Perugia (habitada desde el siglo X a.C.) en el siglo VI a.C. ya estaba configurada como ciudad por los etruscos. Tres siglos más tarde, la ciudad se encontraba en pleno apogeo y se había convertido en un objetivo tan codiciado, que hubo de ser fortificada para salvaguardarla.
No obstante, en el año 295 a.C., tras la Batalla de Sentino, tanto Perugia como la mayor parte de la región de Umbría pasan a formar parte de la administración romana, conservando una cierta autonomía de gobierno, lo que, entre otras cosas, está históricamente documentado por las inscripciones de esa época y posteriores, ya que los habitantes de Perugia y de su área siguen utilizando la lengua etrusca como medio de comunicación, romanizándose plenamente hacia el siglo I a.C. En el año 41 a.C., en tiempos de la guerra civil de Roma, la ciudad es presa de las llamas durante el Bellum Perusino, pero tal es su valor para Roma que, al cabo, el Emperador Augusto ordena su completa reconstrucción y, a partir de entonces, se la conocerá por todo el Imperio como Augusta Perusia.
En lo que concierne a sus monumentos, exceptuando el Arco Etrusco, o unos tienen origen Medieval con sus posteriores añadidos en época Moderna, como por ejemplo La Basílica de Santo Domingo o la Catedral de San Lorezo, o son de procedencia Moderna.
Será en el Templo de San Ángel donde encontremos el monumento medieval más antiguo datado en torno al S.V-VI.
Con un fuerte dominio papal a lo largo de todos sus siglos, y como dato curioso, ocupada por los Franceses durante época Napoleónica, Perugia se muestra ante el viajero como una ciudad bella, llena de secretos y rincones en los que perderse. Yo desde luego estoy encantado con esta ciudad, pero mi alegría no sería de tal magnitud sino hubiese encontrado a estas personillas que juntos nos hemos ayudado a formar nuestro hueco en este pequeño rincón de Italia que nos verá crecer durante un año.

martes, 14 de septiembre de 2010

[El Caos Reptante, de Lovecraft]

-Es el fin. Han bajado de las estrellas a través del ocaso. Todo está colmado y más allá de las corrientes arinurianas moraremos felices en Teloe.

Mientras el niño hablaba, descubrí una suave luminosidad a través de las frondas de las palmeras y vi alzarse saludando a dos seres que supe debían ser parte de los maestros cantores que había escuchado. Debían ser un dios y una diosa, porque su belleza no era la de los mortales, y ellos tomaron mis manos diciendo:

-Ven, niño, has escuchado las voces y todo está bien. En Teloe, más allá de la Vía Láctea y las corrientes arinurianas, existen ciudades de ámbar y calcedonia. Y sobre sus cúpulas de múltiples facetas relumbran los reflejos de extrañas y hermosas estrellas. Bajo los puentes de marfil de Teloe fluyen los ríos de oro líquido llevando embarcaciones de placer rumbo a la floreciente Cytarion de los Siete Soles. Y en Teloe y Cytarion no existe sino juventud, belleza y placer, ni se escuchan más sonidos que los de las risas, las canciones y el laúd. Sólo los dioses moran en Teloe la de los ríos dorados, pero entre ellos tú habitarás.

lunes, 13 de septiembre de 2010

[Asentándome en la Umbría]

¡Ciao!
Ahora que estoy un poco más asentadiño no quería dejar pasar la oportunidad de contar a amigos y curiosos del Blog como se vive en este pequeño rincón de Italia llamado Perugia.
Esta ciudad de alrededor 150.000 habitantes es, ante todo, una preciosidad.
La llegada hasta aquí fue densa y pesada, si cabe eterna.
Después de haber vivido la cancelación de un vuelo que salía de Santiago con la compañía de aviación Ryanair, tuve que buscarme la vida y, con ayuda de mi padre, ducho en todo el tema de búsqueda de billetes a buen precio, encontré un vuelo a Roma que salía desde Coruña haciendo transbordo en Madrid dos días después del vuelo cancelado.
El viaje fue largo y la llegada a Roma una odisea. Con mi bajo nivel del idioma italiano y con ayuda de dos monjas que habitaban en el Vaticano encontré el bus que me llevaría del aeropuerto de Fiumicino a la estación de ferrocarril de Termini.
Desde allí cogería el tren que me llevaría finalmente a la ciudad de destino: Perugia.
Más o menos una hora de cola con un calor insoportable fue lo que tardé en comprar el billete, mientras asombrado por la cantidad de movimiento de la estación comenzaba a creerme que estaba en una ciudad mítica como es Roma, y que el Erasmus tornaba real.
Dos horas después subía al tren dejando atrás a la ciudad milenaria, y fueron dos horas y media las que el tren tardó en llevarme a Perugia.
Estaba convencido de que los primeros días en una ciudad nueva serían duros, era mi gran prueba personal que debía de superar.
La llegada al albergue, buscar piso, intentar conocer gente mientras aprendes un idioma sonaba complicado… y lo es.
No os mentiré, al principio lo pasé mal, muy mal.
Totalmente azotado por una ruptura sentimental, unido a lo citado arriba, pensé que el cielo se me venía abajo.
Pero no tardó en llegar el golpe de suerte que me levantaría de la cama del hostal y me haría volver a creer un poco en mi mismo, ya que, gracias a un chico Perugino que conocí en Santiago mientras esperaba a que los de Ryanair me devolvieran el dinero del vuelo que se canceló, me consiguió nada más y nada menos que un piso con tres italianas.
Así pues, en mitad de una épica tormenta que descargaba sobre la ciudad por la noche, cogí todo mi equipaje y me fui corriendo a lo que sería mi nueva casa durante un año.
Sarah, Barbara y Benedetta. Así se llaman mis compañeras de piso. Las personas que hacen que mi nivel de italiano aumente rápidamente con el día a día.
Unas chicas a las que ya he cogido un cariño increíble y, en un cálido recibimiento donde la verdadera comida italiana no sobró, me hicieron sentir como en una verdadera familia.
Y me fui a la cama feliz, sonriente, empezando a sentirme cómodo en una ciudad que hasta aquel entonces parecía solo querer ver cómo me hundía y no era capaz de soportar la dura prueba que el destino y los demonios me habían lanzado.
Esto se ve desde mi ventana:
¿Con vistas como esta quien no se levanta feliz?
Perugia es una ciudad asombrosa, mágica.
En muchos lugares hay pequeños y grandes miradores que te muestran el secreto de la belleza de la Umbría.
El ambiente estudiantil se concentra en el centro histórico; alrededor de la Piazza IV Novembre miles de jóvenes todos los días beben, charlan y se conocen.
Hoy comencé un curso de italiano en el CLA (Centro Lingüístico del Ateneo), y el comienzo no pudo ser mejor.
Conocí a mucha gente de muchos países. Pero sería en Ismael donde me llevé la alegría del día.
Ni más ni menos que un chico gaditano estudiante de Historia, apasionado de la arqueología y la Historia Antigua. Ya sabes Magister_Mortis, ¡vente para aquí!
Dentro de unos días os hablaré un poco de la cultura de la ciudad y de la enorme cantidad de monumentos que pueblan sus calles (mayoritariamente etruscos, sus fundadores) al igual que de la fiesta que puebla los rincones todas las noches.
Nos leemos entonces.
¡Cuidaros!

sábado, 11 de septiembre de 2010

[Tiempo]


Exprimí aquel momento dejándome la vida en el.
Sufrí en múltiples ocasiones confiando en aquel instante mágico que todo lo cambiaba. Que hacía de mi alguien diferente, una persona inalcanzable que en mis sueños lograba vislumbrar.
Por la experiencia descubrí que aquel momento tranquilo y sereno no era de fiar… y nunca intentaba acomodarme demasiado.
Pero caí de nuevo en las garras de la pasión descontrolada, del amor ilimitado que sentía hacia aquel ángel esperanzador que llenaba mis días de color y sentimiento, y perdoné algo imperdonable.
Volví a equivocarme en el mundo.
Volví a olvidarme de quien era, de porque lucha Enialis.
De que hay cosas inalcanzables, metas imposibles que solo un loco enamorado de la vida y de ese instante de gloria y armonía logra soportar, pero todo, todo tiene un límite.
Estoy cansado de sufrir y esto se ha acabado de verdad. De la misma manera que el torrente de rabia que recorría mi espina dorsal cuando me enteré de la decisión y estalló finalmente en mi cabeza.
Cansado de derramar lágrimas mirando a un techo que no va a responderme, que no va a moverme de la cama a no ser que anteponga mis ánimos a un dolor creciente que no para de devorarme día a día, segundo a segundo.
Cansado de confiar con todo mi corazón en que, en toda esta vorágine llamada vida que convive con nosotros existe un lugar más allá de la realidad donde poder soñar con cosas imposibles.
El lugar es el día a día, la confianza en ti mismo y en la gente que siempre ha estado ahí.
En que, ahora, un nuevo mundo se abre ante mí, dispuesto a asombrarme en cada momento que doblo una esquina y una maravillosa vista de la Umbría me recuerda que puedo soñar solo y con los pies en la tierra.
Elevando mi mente a un cielo donde nada malo puede pasarme. Al cauce de un poderoso río que puedo controlar.
El dolor no va a matar a Enialis, no ahora.
No le daré al destino la satisfacción de verme derrotado.
Me encuentro a 2063 km de casa y estoy totalmente preparado para caminar y librar esa batalla con mis dragones personales que acechan en una oscuridad profunda de la que nada sé.
La aventura comienza ahora, mientras miro a un cielo oscuro por mi ventana que llora melancólico recordando instantes que nunca más volverán mientras un ángel confundido camina entre la lluvia rumbo a ninguna parte.