lunes, 12 de julio de 2010

[Adiós, adiós]

Heráclito de Éfeso dijo que todo fluye, que nada permanece; y creo que, después de tantos años de estar luchando contra algo inmutable e inamovible en todo principio de vida como es tamaña afirmación, tan cierta y dolorosa, creo que es momento de rendirse.
Llevaba muchos días sin pasarme por aquí y colgar otro de mis textos que al fin y al cabo siempre hablan de lo mismo, de cómo me puedo sentir yo o como puedo ver el mundo que gira en torno a todos nosotros; la finalidad de todos mis textos simplemente consistía en soltar mierda o darme a conocer un poco más a quien con seguramente mucho aburrimiento y curiosidad encontraba en mis escritos algo en lo que verse identificado o al menos algo interesante con lo que empaparse un poco.
Suelo escribir cuando algo me inquieta, textos de filosofía barata o exaltación de sentimientos me salen como churros cuando me encuentro mal.
En todos estos días que no he dado señales de vida no os mentiré, mi vida ha sido buena por una parte, inmensamente buena, y por otra, ha sido el peor infierno personal con el que he tenido que lidiar desde hace muchos, muchos años.
Así que, esta entrada viene a decir más que nada que el Blog queda relegado a otras funciones como la música o los viajes que voy a realizar este verano (que no son pocos) y mi asentamiento dentro de apenas 2 meses en Italia para quedarme y seguir la senda que llevo recorriendo 20 años, allí, con otra gente, con otros lugares, y con nuevas experiencias que espero y creo que serán muchas.
Con todo, no moriré en mi afán de escribir al mundo sin gritar antes un poco: tener fe en las cosas que hacéis y nunca, nunca miréis atrás pese a que la mierda que tengáis encima huela plenamente mal y muchos luchen por avivar el olor.
Sed fuertes y mirar al frente, la gente viene y se va, al final quedarán pocos, muy pocos.
Pero que nunca nadie os arrebate la capacidad de crear y sentir por vosotros mismos.
El fin del mundo desde luego no va a ser el 13 de Julio a la 1:05 de la mañana.
Así que, con alegría, más fuerte que nunca, recalco la palabra fuerte, porque nunca me había sentido así, me despido de un Javi que hace apenas dos meses ha ido muriendo entre lapidaciones varias del personal y de los prejuicios de uno mismo y doy la bienvenida a una nueva etapa de mi vida, mucho más ambiciosa, cargada de responsabilidad y mucha decisión personal.
Disfrutad de un buen verano y sí, soñad, que es gratis.