jueves, 27 de mayo de 2010

[Decisiones]

El mundo es pequeño, al fin y al cabo el sol que todos observamos es el mismo.
Quizás fue en aquel momento cuando tomé la decisión de irme, de volar alto de una vez por todas y llevarme todos esos sueños locos de mi juventud conmigo a un largo viaje donde dejaría a la vida sorprenderme y alejarme de lo conocido.
Es eso, ¿no?
El valor no es la usencia del miedo, sino saber lidiar a los problemas con esa carga.
En aquel momento, las musas de la inspiración volvieron a mi tras su gran descanso del que nada yo sabía y me susurraron al oido que lo intentase, pese al dolor y el temor por lo desconocido.
Dejaría a la vida sorprenderme.
Fue en aquel instante cuando el valor se apoderó de mi y se instaló en mi corazón con descaro y decisión mientras que el astro rey que tu y yo compartimos se fundía en el horizonte acompañado del sonido de las olas, la brisa del viento y unas lágrimas nuevas que hasta entonces no conocía.
Algo había cambiado en mi interior y por primera vez no me asusté ni preocupé, no tuve esa incomoda necesidad de analizarme, de soltar ese nudo que se forma cuando algo nuevo aparece.
Simplemente seguí viendo aquel precioso paisaje que llegaba a su cénit, y ante mi sorpresa, esa opresión en mi alma desapareció dejándome el cuerpo aliviado, feliz y un poquito más completo.
Creo que al fin lo había comprendido.

martes, 11 de mayo de 2010

[Adelante]


''Turn the wheel again
A new beginning, another end
Dried out the land needs blood
Inside the ring we're waiting
Give up yourself, enter life...''


Espoleó el caballo mientras la brisa del aire y el olor de la hierba mojada le volvían a recordar aquellas buenas gestas donde él, valoroso e incluso temerario, se enfrentaba a sus propios miedos a golpe de voz y espada.
El sol despuntaba en el horizonte, bañandole en una especie de aureola dorada que le hacía semejarse más a un ser del exterior del mundo que a un simple mortal ahora ávido de aventuras y nuevos cuentos que contar a la luz de la hoguera en el verano, con los suyos.
De beber y fumar de aquella buena pipa que cultivaban los enanos de las laderas de Eä, cuando las risas se perdían con las estrellas y el sueño tornaba bello e intenso para todos.
Recuerdos lejanos e inocuos escritos en los valles de su memoria, perdidos, más no por ello inalcanzables de nuevo.
Él los volvería a buscar para volver a recordar quien era. De donde había venido.
Miró una última vez a su hogar, ahora bañado por el humo que escupían las chimeneas de su pueblo y en un acto incosciente se le escaparón de su boca unas palabras llenas de significado y de mucho, mucho cariño.
No sabía cuando volvería, se puso una simple meta: cuando lo hiciese, volvería a ser el de antes, habría cambiado.
El viaje no había echo más que comenzar.

lunes, 10 de mayo de 2010

[Eärendil]

Eärendil logró la piedad y la ayuda de los valar, desencadenando la Guerra de la Cólera. Pero los valar no dejaron que la pareja se marchara de Aman y establecieron que desde entonces los mestizos deberían elegir si querían vivir como elfos inmortales o como hombres mortales.
Eärendil decidió eligir el camino que quisiera Elwing y entonces fueron contados entre los elfos. A Eärendil, los valar le embarcaron por los cielos, desde donde siempre habría de patrullar a bordo de su barco para prevenir el posible retorno de Morgoth desde el Vacío Intemporal, lugar donde había sido arrojado tras su derrota en la Guerra de la Cólera. Durante el transcurso de ésta, Eärendil libró una batalla aérea a bordo de Vingilot, en la que mató a Ancalagon el Negro, el mayor dragón alado de la historia de la Tierra Media.
Desde entonces, Eärendil viajó por el firmamento portando siempre el Silmaril y, según los elfos, la luz que emanaba de él correspondía a la estrella Venus, el más brillante de los astros.

domingo, 9 de mayo de 2010

[Pensamientos]

Enlazando mis recuerdos consigo darle un matiz a mi vida, un pequeño sentido que haga reafirmar mi existencia.
Mientras cierro los ojos y traspaso las barreras de mi alma ante la lluvia que, triste y melancólica, golpean en la ventana de la habitación de mi mejor amigo.
La música consigue llevarme a un lugar alejado de la realidad donde alquilé hace muchos años mi parcela personal y nadie tiene acceso a ell, solo yo.
La tristeza se apodera otra vez de mí, como tantas otras veces en un intervalo de tiempo tan pequeño.
Echando la vista atrás entro en mi jardín plagado de recuerdos, imágenes sueltas algunas, apelmazadas otras que impasibles observan como abro la puerta de la casa donde ellas no pueden entrar.
Reviso las habitaciones, algunas están totalmente ornamentadas llegando a un estilo casi barroco, otras, grises, envueltas en la soledad, piden intranquilas una oportunidad, un momento de tú a tú, de pararlas a ver.
A veces consigo entrar en aquellas pequeñas salas y decorarlas poquito a poco, pero haga lo que haga siempre acaban ensuciándose de nuevo, desesperándome.
Mirando desde el exterior aquella casa me es imposible no dejarme invadir por la melancolía y la tristeza de saber a ciencia cierta de que nunca jamás podré alcanzar una estabilidad interior propia de alguien que tan solo lleva 20 años de existencia en este mundo tan bello y a la vez tan plagado de mierda.
Siempre invadido por el pasado, por los recuerdos, por la incertidumbre que me invade siempre que pienso en el futuro.
Hace años, cuando crecía, cuando ganaba una personalidad, llegué a pensar que alguien podría rescatarme quizás y dejarme ver ese camino que inconscientemente ensucio yo solo; pero a medida que el tiempo transcurría me iba dando cuenta que nunca nadie acudirá a ayudarme como a mí me gustaría que lo hiciesen.
¿Qué me queda pues? ¿Si no puedo salvarme yo mismo como voy a salvar a los que me importan?
Los buenos momentos. Simplemente los buenos momentos.
El camino está plagado de zarzas, de malas hierbas que fuerte se agarran a la tierra, mucho tengo que aprender aun para conseguir arrancarlas.