sábado, 20 de marzo de 2010

[Entre bastidores]


Tras el estremecedor y emocionantísimo aplauso de la multitud, quien con lágrimas en los ojos despedían la actuación de aquel hombre invadido por los recuerdos, se cerró el telón.
Ya entre bastidores, cansado ante el titánico esfuerzo que supone representar un papel tan complicado como es el estar en el mundo intentando sonreir, vió su reflejo en el espejo de su espartano camerino.
Consumido por la edad, envuelto entre luz y tinieblas, permaneció largo tiempo viéndose a si mismo.
Sonrió, como había leido en todos esos libros de autoayuda que acostumbraba a comprar, pero está vez el reflejo no le devolvió la sonrisa, simplemente se limitó a seguir ahí, mirándole sin titubear, juzgándole.

Lo siguiente que pudo escucharse tras el escenario fue un gran estallido de cristales provenientes del camerino del hombre que hacía apenas 20 minutos había ofrecido un gran espectaculo a todos los presentes.
Su ''pequeño rincón'' estaba vacío, había sangre escurriendo ante el espejo, ahora destrozado.
Él, se había ido.
Tan solo se encontró una nota encima de una pequeña mesa que había allí, así rezaba:
''No son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos qué forman parte de nuestra rutina y nos minan meticulosamente como el tiempo''

-Es de Cioran, un filósofo muy cínico, despues de Nietzsche, su favorito.- le expliqué roto por el llanto a la nada.
Salí de allí buscando una respuesta, con el corazón destrozado.
Y no encontré nada a lo largo de mi vida, ninguna razón lógica por la que él se hubiera marchado.
Simplemente, decidió desaparecer. Tal vez por huir.
¿De que?
¿La realidad quizás?
Le perseguiría allá donde fuese.
No lo sé...

domingo, 14 de marzo de 2010

[Hijo de las estrellas]

Soy tu hermano de luz y he flotado contigo por los valles resplandecientes.
El año próximo quizás esté morando en el oscuro Egipto que tú llamas antiguo, o en el cruel imperio de Tsan-Chan que se alzará dentro de tres mil años.
Tú y yo hemos ido a la deriva entre los mundos que danzan en torno al rojo Arturo y habitado los cuerpos de los filósofos insectoides que se arrastran altaneros sobre la cuarta luna de Júpiter.
¡Cuán pequeño es el conocimiento del ser terrestre sobre la vida y su amplitud! ¡Cuán pequeño debe ser, asimismo, para garantizar su propia tranquilidad!
Volveremos a encontrarnos...
Quizás en las resplandecientes brumas de la Espada de Orión, quizás en una desierta meseta del Asia prehistórica.
Quizás en un sueño esta misma noche, imposible de recordar; quizás en otra forma, en los eones por venir, cuando el sistema solar ya no exista...

Lovecraft - Más alla del muro del sueño

En mi memoria quedará, y conmigo morirá el sentimiento de haber llegado a otro lugar alejado del mundo terrenal, más allá de los muros del tiempo y del sueño.

jueves, 11 de marzo de 2010

[Amadeüs]


Por luchar he aprendido ya
que se hacen heridas al andar
mas se que hallarán remedio en el tiempo.

lunes, 8 de marzo de 2010

[Estrellas]

La oscuridad de la noche envuelve el entorno que captan mis ojos.
La luna despunta en el cielo bañando la tierra de un blanquecino color adornado por las múltiples sombras que acechan desde las esquinas a mi alma, ahora tan tranquila y confiada.
Quizás es la sensación del saber que la hora de dormir está cerca.
Cuando cierro los ojos y dejó a mi mente volar en busca de nuevas sensaciones ya olvidadas por el paso de los años, y de mi alma que a conciencia las dejó pasar no sin antes guardarlas en el armario del olvido cada vez en crecimiento, mis sueños se multiplican.
Mientras mi mundo se oscurece y surge otro ornamentado de fantasía, sentimientos y pasiones, nadie puede hacerme daño y esgrimir su dura voz contra el reino que durante tantas noches he construido y levantado.
Soñando, la libertad es mi bandera.
Paseo con calma ordenando todos esos muebles oscuros desgastados por la arena que cae de la bóveda celeste donde las estrellas guían mi rumbo.
Melancólicas tiritan allí arriba de frío, llorando tristeza, recordándome con su tenue lucecita lo duro que es estar suspendido en el vacio absoluto. Susurrándome al oído el porqué del sufrimiento y como poder evitarlo.
Quizás derraman lágrimas viendo lo que podrían haber sido en vez de quedarse a medio camino.
Mi alma chilla rabiosa volver a encontrarse con ellas mientras mi cerebro prosigue sus tareas, ocupado, confiado mientras los astros sigan alumbrando.
Cierro los puños conscientemente y dejó caer mis lágrimas, sonrío sincero alzando la vista a la oscuridad de la desconocido y con pleno corazón prometo no titubear jamás.
Iluminar mi mundo desde aquí abajo no desde lo alto.
Para ello, siempre nos quedaran las estrellas.

domingo, 7 de marzo de 2010

[Eterna Oscuridad]

Después de bastante tiempo sin pasearme por estos lares, vuelvo a la carga.
Entre exámenes, y miles de circunstancias tenía abandonadillo esto.
Esta vez colgaré un texto que escribí no hace mucho, mientras pasaba por una etapa bastante nefasta en mi interior.
Volvía de Santiago (ciudad donde estudio) y me llegó la inspiración mientras por la ventana veía un paisaje lluvioso y gris.
Comencé a escribir y salió esto, data del 17 de Febrero:

Eterna oscuridad que siempre acechas. Que siempre has estado ahí guiando la vida de los hombres.
Nos has condenado a vagar ciegos en un mundo de luz, de sencillez.
Todo es mucho más sencillo de lo que parece, somos nosotros quienes, absortos por tu cruel encanto, dejamos que nos manipules, que dirijas nuestras acciones hacia la condenación.
Esa puta vestida de recuerdos del pasado, con ropajes blancos no por ello menos manchados de dolor.

Es duro vivir a base de recuerdos del ayer, más aun doloroso intentar rehacer una vida no acorde con esa realidad que tanto nos venden, que poco a poco ha ido creciendo ligada a la estupidez del ser humano; criatura con decidido caminar olvidada de su condición animal.
Aguantar es la única solución a mi problema, llorar tristeza, mi consuelo.
Blandir mi alma como espada y que el viento sea el escudo que me ayude a emanciparme de mi propia sombra ahora en aumento.
Quienquiera que tú seas el que ahí arriba te encuentres, solo te pido de rodillas que me sientas como tuyo y que en esta vida me des fuerzas.

Los que me conozcais un poco sabeis que no suelo acostumbrar a escribir textos de una temática tan pesimista como este.
La gente cambia con el paso del tiempo, y realmente me impresioné cuando terminé de escribirlo e hice la primera lectura del mismo.
Curioso.