lunes, 8 de diciembre de 2008

Capítulo 1 - Solo en la lluvia.

Silencio... tan solo eso, silencio.
Permanecí solo en la oscuridad durante horas y horas.
Ante mí pasaron todos los fallos que cometí en vida... uno tras otro, no podia hacer nada... todo estaba en calma.
¿Estaba muerto? Tras aquella explosión en el escenario y la aparición de aquel extraño portal todo se oscureció, desvaneciéndose lentamente la luz, olvidando poco a poco, quien era.
Oigo algo... a lo lejos... no, no tan en la lejanía, se acerca...
¿Lluvia? Estaba confuso, y en efecto, era lluvia.
-Enialis... Despierta..., Enialis... ¡DESPIERTA!
Sobresaltado y envuelto en sudor, abrí mis ojos.
Todo me daba vueltas.
¿Donde me encontraba?
El suelo estaba tapizado por una gran alfombra en la cual se representaba una especie de encarnizada batalla. Alrededor de mi no había absolutamente nada, tan solo una espada en el suelo.
La espada, reluciente e increíblemente nueva, con un mango de oro y unas extrañas runas en la hoja, comenzó a emitir un extraño brillo cuando acerqué mi mano.
El sonido de la lluvia era ensordecedor, por suerte la tienda de campaña (o lo que fuera) donde estaba me cobijaba de ella.
''Creo que bebí demasiado en el concierto'' - me dije para mis adentros. - Los chicos me habrán gastado una broma.
Cuando me disponía a levantarme, observé mi mano y mi brazo, dándome cuenta de que estos estaban más desarrollados, más fuertes.
Asustado y horrorizado, retrocedí de un susto mientras gritaba.
Rápidamente, cogí la espada y aprovechando la reluciente hoja, vi mi reflejo en la misma.
Mis rasgos faciales, mi pelo... todo había cambiado, habría ganado unos 8 años más, mi pelo era larguísimo, recogido en trenzas, la barba...
No pude contenerme, y rompí a llorar. ¡¿Que era todo esto?!
¿Porque estaba solo? Todas mis preguntas eran pocas...
Limpiándome las lágrimas observé fuera de la tienda.
Una larga estepa se abría ante mis ojos.
Desesperado, lancé un grito desgarrador.
Acto seguido, me desplomé en la tierra.

viernes, 28 de noviembre de 2008

De como murió Jacondalf, y Enialis mantendría la Llama Eterna encendida. (Dedicado a Jako, las Cronicas Bathorianas siguen en pie)


Tiempos oscuros, dantescos y estremecedores azotaban el cosmos, el mal y la peste se habían adueñado de todo cuanto nos rodea, la humanidad caminaba hacia la destrucción, la irrevocable discordia y oposición entre el bien y el mal se había desatado, la inevitable guerra se hacía realidad... estaba por llegar. Allá, antaño, verdes colinas relampagueantes de verdor, dulzura y belleza, mas, ora, sumidas todas ellas en un mar de dolor y lágrimas permanecían. El cataclísmico, melancólico y sangriento firmamento ntreveía su agonía, la paz había acabado, la tensión entre ambos bandos y como consecuencia el stallido de ésta se había desencadenado. En el campo y frente de batalla, las FRH se hallaban listas para luchar y conseguir la hegemonía del Metal, mas ésta duraría poco, la LP superaba en número a la unión anterior, y por si ésto fuera poco, una importante porción de supuestos heavies, habían traicionado a sus camaradas, uniéndose, así mismo, a la LP. La batalla estaba perdida para las FRH, pero sus líderes, El Mochero Indomable y El Cervecero Legendario no bajaron la guardia en ningún momento, combatieron ferozmente y kn furia a los traidores, en definitiva a sus enemigos. Una desigualdad apabullante entre ambos bloques gobernaba, mas, a pesar de ello, Enialis y Jakondalf, junto con sus batallones, lucharon por lo que amaban hasta el final, el fin de la opresión, la gloria y la peponderancia del Metal. 

El duro choque llegaba, el Metal comenzaba a estremecerse, un terrible escalofrío corrió por las venas de Jakondalf ante el impacto de una enorme flecha en su costado. Todo sucedió a cámara lenta, los atónitos rostros de sus hermanos de batalla se hallaban perplejos y traumatizados. Decenas de saetas golpearon con rabia y rencor el cuerpo de Jakondalf, mientras dejaba escapar un alarido de furia e impotencia. Pese a ello, su perseverancia le impedió tirar la toalla, debía seguir hasta el final, aún sabiendo la imposibilidad de luchar contra la muerte. Y así fue, a varios enemigos se los llevó por delante. El frío se apoderó d su ser, el Metal veía como un estandarte para él caía. Su hermano y mejor amigo, Enialis, dejó escapar un doloroso grito: NOOOOOOOOOOOOOO, Jakondalf, NOOOOOOOOOOOO!!!!!!!! La lluvia caía con fuerza y todo se venía abajo. A lomos de su raudo y leal corcel, Espíritu del Viento, intentó llegar a tiempo en su ayuda... pero... ya era tarde. La LP diezmaba considerablemente, la muerte de Jakondalf se había hecho notar con total rotundidad, era amado y apreciado por todos, practicamente nadie lo había dado todo como él. Se había dejado la piel, sacrificado y vendido su alma al Metal, era lo único que amaba. Para él era la razón de su existencia, no había nada más, era suficiente. Si volviese a nacer, lo volvería a hacer, morir por un sueño, una vida, un amor,el Rock, el Metal. Enialis se encargó oficial y personalmente de vengar la muerte de Jakondalf, a pesar de que en realidad, como no podía ser menos, todos lo hicieron. Dos minutos literales bastaron para acabar con la falsedad. Alzó la Mocho-Excalibur, fruto de la ambrosía, e invocando al dios Crom, lanzó una ráfaga de demoledores ataques que barrieron al enemigo en décimas de segundo. Ello no sería posible si no hubiese la suficiente cólera como para cargar de energía la espada e invocar a cuan alta deidad. La batalla se daba por zanjada y con ella el fin y el principio de un héroe, valeroso, noble y honrado guerrero. Enialis corrió a socorrerle... las múltiples heridas eran letales, mortales... no había remedio. ``Jakondalf, hermano, te pondrás bien, ya lo verás´´ ``Ojalá fuese así, sabes que eso no va a ser posible... Enialis..., ha llegado mi fin. Sigue luchando como siempre lo has hecho por el Metal... Sé que lo harás, has sido la persona en quien más confianza he depositado. Es nuestra vida, nuestro sentimiento y pasión, el amor y el cariño, la justicia y la verdad, la purificación de las almas, el Metal. Siempre estará con nosotros´´. Las lágrimas comenzaron a deslizarse por el rostro de Enialis ante las palabras, la agonizante voz de su compañero de gestas y la eterna sonrisa de Jakondalf, que ahora, como un espejismo, se fundía con el viento. Su alma en lo más profundo quedaba herida de gravedad, sabía que no le volvería a ver en mucho tiempo, en el Valhalla. Ahora su camino se encontraba ensonbrecido, lleno de tinieblas, pero lo superaría, era el deseo de Jakondalf: ``aunque yo ya no esté, vas y tienes que seguir luchando por el Metal, yo no soy más que un simple mortal, no represento demasiado´´. Sus últimas palabras, su legado. Ahora sobre Enialis recaía toda la fuerza y el poder, la responsabilidad, levantaría y seguiría manteniendo viva la llama, ésta sería eterna. Un sólo hombre... ahora; desafiaría a los imperios, cruzaría a nado los siete mares, resistiría mil tempestades, escalaría las cimas más altas, lo que fuese, con el objetivo de llegar a la sacra finalidad, la quintaesencia, el Metal. 

Jakondalf se desvanecía, la escalera al cielo aguardaba por él; había alcanzado, al fin, el tan ansiado sueño y deseo, el Trono del Metal, mientras las palabras y la melodía que entonaba la suave y delicada voz de su amada le devolvían la paz, el amor, el cariño, y la tranquilidad como sentimientos arrebatados tras tantos y tan largos años de sufrimiento y dolor, elevándolo a lo más alto: ``Mi rey, mi esposo, mi amor..., cariño, estoy aquí, a tu lado, y jamás me separaré de tí, te amo´´. Allí lo esperaba ella, junto con el rock... y ahora, por fin, eran felices.

Epílogo, memorias de una época y tiempos remotos... el fin del camino: 
Así fue como Jakondalf nos dejó, atacado a traición, a distancia y por la espalda, no había nadie que pudiese con él cuerpo a cuerpo, era un espléndio guerrero, miles de cabezas había hecho rodar, había luchado hasta el final y caído con honor en el campo de batalla. 
Su cuerpo, ataviado con sus mejores galas, fue acomodado en barca, con el Escudo Cervecero colocado sobre su pecho y lanzado al río más importante e inmenso de Cerveza Rock. La barca en llamas se perdía en el horizonte y el arma del guerrero descansaría en el fondo del mar. Todos los reinos se despidieron y lloraron la perdida de cuan magno y alto guerrero, se le hecharía mucho de menos, nada ya volvería a ser lo mismo. 

De éste modo se cierra una parte importante de las Crónicas Bathörianas con la caída de Jakondalf. Con el transcurso de los años, Enialis, caballero indiscutiblemente respetado y valeroso guerrero, abandonaba definitivamente Mochörhead, retirándose así mismo a la montaña a meditar. El sendero del ermitaño estaba abierto, llegando a convertirse en un erudito.

jueves, 27 de noviembre de 2008

El fin de Enialis (Introduccion)

Todo comenzó a oscurecerse…

Poco a poco mi vista comenzó a nublarse, llenando mi mundo de tinieblas.

Ella estaba allí, Airin me acompañaba, estaba radiante, las arrugas que poblaban su piel y los años que ella poseía no eran para mi mas que recuerdos inolvidables, sensaciones vividas a lo largo de años y años de amor, eso la convertía en la mujer mas preciosa sobre la faz de la tierra.

Un amor que duraría eternamente, tal como nos prometimos en aquella tarde de lluvia, la primera vez que nos dejamos llevar por la pasión y el corazón fundiéndonos el uno con el otro, para no separarnos jamás.

Ahora mi vida se estaba esfumando, la vida por la que tanto luche una vez, ahora se escapa de mí.

No pretendo aferrarme a ella ya… antes los tiempos eran distintos, era un hombre joven, con miles y miles de inquietudes y esperanzas.

Y luche por ellos como el mas valiente de espíritu y alma, di todo mi amor a los demás, crecí sintiendo y amando a los míos.

Luche por un mundo mejor.

Mis hijos también me observan ahora con lágrimas en los ojos.

Creo que no he sido un mal padre.

Todos están conmigo, no viví solo, siempre he tenido a gente que estaba detrás de mi, si yo tropezaba, siempre me han recogido, si yo lloraba, siempre me han consolado, si yo sentía… han sentido conmigo.

Y es en este preciso momento, ya perdida toda esperanza de vivir, cuando realmente te das cuenta del sentido del universo, de a lo que los hombres incita a tomar decisiones, de cómo se rige el mundo, de porque existimos, de porque estamos aquí, de cual es nuestra misión, y del verdadero significado de la palabra amor…

Creo que ya puedo fundirme con el viento…

Y como no, con una sonrisa en la cara.

 

Enialis Nailo

Espíritu Del Viento.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Comienzan las Cronicas

Con fuerzas renovadas y con mas ganas de escribir, comienza duramente la labor que pretendo mostrar en mi Blog, contar pequeños relatos que tengo en mente y escritos por casa, al igual que noticias que me llamen la atencion y quiera compartirlas con vosotros.
En poco tiempo comenzaré a relataros las hazañas de Enialis, un personaje al que le tengo mucho mucho cariño ya que fue mi primera creación al jugar por primera vez a DyD.
Sin más, espero que quien se pase por aquí le gusten mis historias, y estoy abierto a toda critica.
Nos vemos!

CUERNOS Y VALQUIRIAS