Desde la noche que sobre mi se cierne, negra como su insondable abismo, agradezco a los dioses si existen por mi alma invicta. Caído en las garras de la circunstancia nadie me vio llorar ni pestañear. Bajo los golpes del destino mi cabeza ensangrentada sigue erguida. Más allá de este lugar de lágrimas e ira yacen los horrores de la sombra, pero la amenaza de los años me encuentra, y me encontrará, sin miedo. No importa cuán estrecho sea el camino, cuán cargada de castigo la sentencia. Soy el amo de mi destino; soy el capitán de mi alma
El tiempo. Eterno enemigo del hombre, inseparable compañero. Desde que el ser humano comenzó a utilizar su razón de una manera lógica, supo, cuando comenzó a observar su entorno que las cosas iban y venían, que crecían y caían. Es decir, observaba un comportamiento cíclico en la realidad. Ante tan increíble fenómeno de la física, necesitábamos organizarnos, instaurar una palabra, una medida que controlase este elemento. Y así nació lo que hoy en día conocemos como tiempo. Nuestra vida hubiera sido muchísimo más sencilla si en los orígenes de la evolución nuestro cerebro no hubiera progresado tanto y no fuéramos conscientes del paso del tiempo. Pero amigos/as, hay que rendirse a la evidencia. Así que aprendamos a vivir con la carga que supone el ser conscientes de que todo cuando tenemos va a terminar, de que nacemos para morir, y de que, estamos aquí de paso. Ojalá todos tuviéramos constancia de esto. Y ya de tenerlo plenamente claro en nuestra mente, saber aprovecharlo. Sencillo no es; complicado bastante. Pero oye: ¿Qué se pierde intentando ser feliz con lo que se tiene? Carpe Diem gente, ¡que el fin se acerca! Cultivaros mucho y aprovechar cada segundo como si fuera el último, aunque luego nos vayamos al traste.
Cuando todo lo que queda es una simple sombra... ¿Que quisierais que dijera? ¿Tendría los colores de nuestros sueños... o simplemente la oscuridad de nuestros miedos? ¿Hablaría con las últimas penas que hemos encontrado en nuestra corta estancia aquí? ¿O divulgaría nuestro simple deseo de sonreir?
Está bien tener sueños. Algo por lo que luchar o aspirar, una meta que alcanzar. Dicen que la felicidad se encuentra en el camino, y esto es totalmente cierto. No sé, en estos momentos me siento quizás más auténtico que nunca. Aquí en Santiago no duermo tan bien como en Coruña, cama diferente, tal vez nerviosismo e inquietud en una ciudad que aun no termina por cuajar dentro de mí, por tanto, sueño muchísimo más, ya que me encuentro a menudo entre el sueño y la vigilia. Hoy me encontré con un paisaje de ensueño, nunca mejor dicho. No recuerdo el contexto con certeza, sí que el cielo era estrellado, lo más jodidamente precioso que ojos algunos han visto estaba ante mí... Recuerdo muchas estrellas brillando más intensamente de lo normal, yo estaba en lo alto de un monte mientras el mundo sufría un mal enorme, eso sí que lo tengo claro. En la cima de aquella enorme montaña se distinguía esa claridad que el hombre se ha empeñado en ensuciar a lo largo de la historia. Unas estrellas más anaranjadas de lo normal conseguían hablar con mi corazón... Todo este sueño se vio reflejado en esta noche, casi entrada la madrugada. He echado la culpa de mis males, de las tristes circunstancias que viví a Santiago. Y lo cierto es que esta ciudad sabe hacerte sonreír cuando menos te lo esperas... Llovía sin cesar y la calle estaba desértica, el reflejo de las luces en la húmeda piedra, el sonido de la lluvia al caer sobre el asfalto en una ciudad con tantísimos recuerdos no provoco en mi si no una multitud de sensaciones, de belleza, de libertad. Ver tal tempestad envolver la catedral ante el silencio de una ciudad dormida que sabía guardar mi corazón me emocionó, y sin quererlo, esbocé más de una sonrisa, que se convirtió en carcajada bien avanzada la noche. Es esto. Estos momentos es lo que yo necesito ahora, en estos tiempos de incertidumbre dentro de mí. El presente se nos escapa, y quiero tener bien claro que he vivido, y poder decírselo a mis nietos pasados muchos años, de que yo, un día como otro cualquiera, salí con mis amigos a hablar, a beber, a pasarlo bien mientras el mundo seguía su curso y nos olvidaba, pero yo no olvidarme jamás de aquel momento. De poder enfrentarme a esa vida que tanto daño nos hace y tantos buenos momentos nos regala. Hoy es un día especial. No ha pasado nada fuera de lo común, he despertado, eso sí. He dado un nuevo matiz a mi interior. No quería despedir estas líneas sin dar antes gracias a los planes improvisados, a esos momentos que escapan de nuestra memoria y posiblemente, rindiéndome a la evidencia, no recordaré pasado el tiempo, al menos mi conciencia queda tranquila mencionándolos en este texto. Ojalá el tiempo no logre romper este gran sentimiento que es el sentirse vivo y ser consciente de ello. Brindo por el mundo. Hoy sí. Me siento lleno. Gracias.
Porqué solo no se puede caminar. ¡Por un cojonudísimo 2010! Gracias por el video Rafa, mi sonrisa no engaña :D
''Una historia que habla de tiempos vividos, donde todo se engloba bajo el mismo signo: la amistad. Y eran lunas para disfrutar, sin pensar mañana qué vendrá, sin preocuparnos, que un día la magia se iba a acabar.
Y pasa el tiempo y ves que aquellos amigos, que eran todo lo que te hacía falta pa’ andar el camino… ante todo siempre la amistad, la familia podía esperar… hasta que un día te ves en la vida más solo que ná. He rebobinao mi vida, buscando el color, He leído las cartas que había en el cajón. Cómo ha cambiado la vida… Mi padre, ¡cuánta razón!
¿Dónde se fueron las cosas que solíamos hacer? Aún no es muy tarde pa’ coger el tren. Sé que mereces la pena… Que no te quiero perder.
¿Te acuerdas hace unos años? Tantas risas, disfrutamos, y el mañana nos pintaba genial… Y mi padre me decía: “piensa hijo, que algún día llegará la cruda realidad”. Y metido dentro de la pesadilla, una noche se cumplió la profecía, y un silencio mortal… empiezas a notar que nada será igual.
Te despiertas cualquier día, y tu cara te da pistas de la noche que pasaste ayer, y sientes que el agujero está mas cerca que lejos, toca ahora, ya no hay proceder. Cuando ves tu cara dentro del espejo, y presientes que tienes muy mal aspecto, y empiezas a pensar “he de recuperar lo que he dejao atrás”.
He rebobinao mi vida, buscando el color, He leído las cartas que había en el cajón. Cómo ha cambiado la vida… Mi padre, ¡cuánta razón!
¿Dónde se fueron las cosas que solíamos hacer? Aún no es muy tarde pa’ coger el tren. Sé que mereces la pena… Que no te quiero perder.
Una mañana perdío en el pueblo busqué tu cara, ya no sé dónde está, quizás se ha esfumado, no la supe hallar. Y ahora me encuentro que apenas me queda nada, tus recuerdos, tu alegría, carcajadas, tu forma de pensar… no me pienso olvidar. ¿El Poncho dónde estará?
He rebobinao mi vida, buscando el color, He leído las cartas que había en el cajón. Cómo ha cambiado la vida… Mi padre, ¡cuánta razón!
¿Dónde se fueron las cosas que solíamos hacer? Aún no es muy tarde pa’ coger el tren. Sé que mereces la pena… Que no te quiero perder.''
Próximamente, y ante la nostalgia de cuando curraba en Rock In Spain haciendo reseñas de CD's, abriré una nueva sección en el Blog en la que colgaré críticas de discos que haya escuchado a lo largo de mi vida, y vaya escuchando. Y para empezar fuerte, haré, junto con la inestimable ayuda de Víctor, la reseña del único LP de Jari Mäenpää, de su grupo Wintersun. ¡Que dios nos coja confesados!
Soy un Coruñés apasionado de la lectura, la música y todo lo relacionado con el mundillo de los videojuegos.
Estudio Historia en la facultad de Santiago y soy un gran amante de la filosofía.